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LOS LENTES “HIPSTER” DE ANTONIO MOHAMED

@pabloagreda7

2 Mar , 2014  

América entró en una crisis de resultados, más no de funcionamiento, en las últimas semanas y alcanzó la escandalosa cifra de 3 derrotas consecutivas, 2 de ellas en casa y 1 contra uno de sus rivales más grandes, algo preocupante para un club de esta magnitud, pero no tanto como para encender los focos rojos en Coapa y en Chapultepec 18.

Si bien, los números son contundentes y señalaban la cantidad de derrotas antes mencionadas, el equipo siempre mostró un buen funcionamiento, pero las cosas no se le daban al equipo amarillo por la falta de contundencia, esa que los viene persiguiendo desde la final del torneo anterior, al ver esto, era claro que los resultados, tarde o temprano, llegarían.

Para romper una mala racha como esta, se necesitaba un rival y un escenario digno, en esta ocasión, Rayados de Monterrey fue el que pagó los platos rotos, América se metió al Estadio Tecnológico, uno de los pocos estadios del país donde en verdad juega como visitante, y en un juego lleno de dramatismo, fallas inexplicables y una soberbia actuación de Jonathan Orozco, el equipo amarillo consiguió una apretada, pero merecida victoria, guiada principalmente por Paul Aguilar, quién dio dos asistencias para gol y por Rubens Sambueza, quién anoto el 2-1 definitivo, para variar.

A pesar de su clara superioridad, el cuadro azulcrema estuvo a punto de caer y ligar su cuarta derrota consecutiva, pues una vez más, sus delanteros no consiguieron concretar las oportunidades generadas por el equipo, y esto demostró que el rival más grande del América, es el propio América, pues sus mismos jugadores le complican el juego, sus delanteros no pesan como deberían.

Raúl Alonso Jiménez no termina por dar el estirón y convertirse en un delantero “matón”, que defina partidos, pues por ahora, sigue anotando únicamente goles decorativos. Luis Gabriel Rey, el experimentado “Canguro”, da lo que tiene para dar, pues a su edad, simplemente cumple, pero no es nada extraordinario. Andrés Ríos no ha llegado a México todavía, ha recibido pocos minutos, y en esos pocos minutos, ni siquiera ha sudado o ensuciado el uniforme. Y por último Antonio López, quién simplemente no tiene la calidad ni los argumentos para formar parte de este club.

Desde la salida de Christian Benítez (QEPD), la tarea de los goles se ha repartido en todo el equipo, no hay alguien quién levante la mano para ser el hombre que defina los partidos, que tenga una en todo el partido y que eso no sea pretexto para anotar, no hay un verdadero “9” en América y la falta de contundencia, las constantes y claras fallas de la delantera americanista, son una clara muestra de eso.

Los lentes “hipster” de Antonio Mohamed, le deben permitir ver con claridad dónde está fallando el equipo, si bien la defensa no es para presumir hoy en día, es claro que donde se requiere más trabajo es adelante, pues sea como sea, el equipo sigue generando jugadas de gol, incluso cuando el arquitecto del equipo, Rubens Sambueza, no estaba, el América seguía teniendo volumen de fútbol, pero el problema sigue siendo el mismo: la contundencia.

Bien dicen que los delanteros son de rachas, y por el bien del América, ojala que Raúl, Rey o Ríos, se enrachen pronto, pues de nada servirá llegar por todos lados, generar jugadas de gol o practicar jugadas a balón parado, si en el momento definitivo, cuando se necesitaba tener la sangre fría, no se va a concretar el esfuerzo de todo el conjunto.

A varios meses de la partida del eterno Christian Benítez, a varios años de la partida de Salvador Cabañas y a más de un lustro de la partida de Kleber Boas, América sigue buscando un depredador del área. Veamos sí los lentes “hipster” de Antonio Mohamed logran encontrar a ese sucesor.

Por lo pronto, América ya se reencontró con la victoria, y seguramente no querrá soltarla más. Este equipo viene de menos a más, y eso en la Liga MX, es bueno, pues importa más como cierras el torneo, que si eres líder general del mismo y en la Liguilla te desinflas. El Águila tomó vuelo, veremos si se atreve a llegar a lo más alto o si le tiene miedo a las alturas.

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