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Chelsea: una fórmula de hace diez años.

David Vertty

21 Oct , 2014  

Chelsea: una fórmula de hace diez años.

“Please don´t call me arrogant, but I´m European champion and I think I’m a special one”. La legendaria frase que pronunciase José Mourinho en su llegada a The Bridge, durante la 2004/2005, fue el detonante no sólo de su conocido apodo, sino del comienzo de la mejor época del conjunto ‘Blue’ en su historia. Bicampeonato de Premier, una FA Cup, dos Copas de la Liga, dos semifinales de UCL y récord tras récord durante 3 años. De aquella versión del Chelsea se recuerda, además del notable palmarés, un particular estilo de juego, un equipo sobresaliente, muy completo y difícil de vencer. Los del oeste londinense dominaron el Reino Unido e impresionaron a Europa bajo la dirección técnica del luso. Casi una década después, Special One regresa a Londres y tras una complicada primera temporada, actualmente marcha líder en la liga. ¿Por qué la fórmula de Mou es tan efectiva en el Chelsea? Porque es la misma que utilizara en su primera época, o al menos, altamente similar. ¿Vimos a este equipo hace diez años? Establecemos curiosos paralelismos a continuación:

Condiciones de la época y de la gestión del equipo

El entrenador de Setúbal es un hombre bastante meticuloso. Hablar de su ‘fórmula´ implica, por lo tanto, analizarla desde la actualidad del equipo y la gestación del mismo, durante ambas épocas. Al Chelsea no le había ido mal en la temporada 2003/2004. El equipo de Ranieri tenía potencial, quizá ineficazmente explotado. La temporada sin títulos y la reciente llegada de Abramovich, derivaron en el despido del italiano para la llegada de Mourinho, quien tuvo chequera abierta para reforzar el equipo a su consideración. Unos años después, la historia es parecida, pues si bien Mourinho no reemplaza a alguien –sino que tiene una dura primera temporada-, el equipo vuelve a desenvolverse bajo pinceladas de potencial, con evidentes zonas a reforzar.

Entrando en materia de fichajes, la 2004/2005 se edificó bajo un claro modelo: aprovechar a los elementos que ya estaban, acompañándolos de fichajes en posiciones muy puntuales, la mayoría sin superar los 25 años de edad. Al Chelsea de Terry, Makelele, Lampard, Robben y demás, lo apuntalaron hombres importantes como Ferreira y Carvalho, pero especialmente dos movimientos parecen haber sido trasladados en el tiempo. El primero tuvo que ver con Cudicini, el habitual arquero, quien cedió el pórtico al joven y talentoso checo, Petr Cech. Por otra parte, se reemplazaba a Hernán Crespo –cedido- por un delantero completamente distinto, el imponente marfileño, Didier Drogba.

Chelsea v Leicester City - Barclays Premier League

Para el verano del presente año, las oficinas del club parecen haber recibido el mismo listado. Mourinho conservó gran parte de un equipo, potenciando únicamente las posiciones que lo ameritaran, ya fuera con fichajes o modificaciones. En estas coincidencias, ahora es Petr Cech quien cede los guantes a un prometedor cancerbero como Thibaut Courtois. Se consolida el establecimiento de Cahill como la pareja de Terry en la central, para regresar a Ivanovic al lateral. Al contención físico, Nemanja Matic, se le acompaña con un visionario como Cesc Fábregas. El fichaje que más cumple esta condición de espejo, sin duda, es el de Diego Costa. Delantero de área, hábil hasta cierto punto, que se caracteriza por la potencia física, como por su fiabilidad de cara al marco. Llega además en una edad adecuada para explotar, como en su día el icónico ‘Didí’.

Análisis táctico

Líneas arriba recordaba el gran equipo que fue el primer Chelsea de Mourinho. Metiéndonos al terreno –al campo, claro-, los ‘Blues’ se paraban así: De atrás para adelante –‘como los buenos equipos’, reza el cliché-, un guardameta imbatible como Petr Cech; protegido por cuatro defensas solidísimos, conformando la zaga marcadores fuertes como Carvalho y Terry, con laterales de mucha proyección y recorrido, Ferreira y Gallas; una segunda línea que recordaba la figura de un triángulo, con Lampard como un medio más libre al frente, resguardado a sus espaldas por un eje muscular como Makelele, y otro más cerebral como Essien, los tres jugadores muy versátiles, con Frankie y el Búfalo en permutación constante.

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Arriba, los aleros eran un par de velocistas, Robben y Cole, que se movían de un lado a otro en tres cuartos; alguna vez llegaban a aparecer Wright-Phillips o Duff, jugadores habilidosos, pero con un poco más de oficio que los mencionados anteriormente; Drogba luchaba -casi literalmente- en punta con los centrales, generando un hombre de más a favor en mediocampo-tres cuartos, y claro, no perdonaba ni una ocasión de gol. Gudjohnsen fungía como la alternativa al ‘11’. El de Islandia era goleador, pero al tratarse de un delantero más acostumbrado a acompañar que a ser referencia, se facilitaban las rotaciones en ataque para que hombres de mucho gol, como Robben o Lampard, finalizaran las jugadas.

Esta temporada los de Mourinho funcionan como máquina, una que ha reconstruido el entrenador portugués. Courtois fue el portero menos goleado en España la temporada pasada, y en Champions mantuvo los números hasta la final, por lo que en su regreso a Londres se hizo con la titularidad; Terry es el sobreviviente de aquel equipo, haciendo una pareja infranqueable con Gary Cahill; Ivanovic y Azplilicueta complementan en los laterales, con el serbio y su gran temporada siendo lateral de proyección, y el español con un rol más defensivo; al famoso triángulo del mediocampo lo mueve el pivote, donde Matic ordena y recupera, al tiempo que Fábregas lleva la batuta en transición ofensiva; delante de ellos juega Oscar/Willian, quien funge de mediapunta e intercambia posición con el ‘4’, sobre todo en el momento ofensivo.

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El ritmo en zona de creación es veloz, y lo marca el habilidoso Eden Hazard por la banda izquierda, como lo hiciera Arjen. Al ser el belga un inamovible del once, del otro lado las cartas son demasiadas. Willian, Salah, Ramires, Schurrle…todos jugadores de buen desempeño en el mano a mano, aunque con más tendencia a defender que su contraparte zurdo, especialmente los brasileños. Diego Costa desarrolla un papel casi calcado de las funciones de Drogba en el 2004, encargado, además de marcar los goles, de competir con los defensas centrales. Aunque hoy día los entrenadores prevén esto, también llega a dar resultado, con las repercusiones en el medio campo que comentábamos arriba. Remy es el segundo delantero, de nuevo un suplente con cualidades de compañero en ataque, explotando la faceta goleadora principalmente de Hazard.

A la luz de lo expuesto, la semejanza del segundo Chelsea de Mourinho con el primogénito es increíble, por no decir innegable. Si es parte del plan o no, lo sabrá Sepcial One. Por lo que al equipo concierne, queda en sus manos repetir la gran época de sus antecesores y, por qué no, mejorarla.

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